¿Todos los gastos son malos?

Muchos piensan que los gastos son malos, ya que no nos permiten lograr ciertos objetivos y muchas veces son los culpables de meternos en algunas deudas no deseadas.  La realidad es que no todos los gastos son malos, lo malo es no saber gastar.

Y es que, la mayoría de gastos que realizamos, son llevados por la emoción del momento, porque se nos antojó algo o porque no se podía dejar pasar tan buena oportunidad de compra. Esto es lo que las marcas nos hacen creer y a las finales terminamos comprando algo que probablemente no nos dure mucho tiempo.

Existen tres tipos de gastos, que no necesariamente tienen que ser malos, pero que es importante aprendas a identificar.

Gasto de lujo

Este tipo de gasto, son aquellos gustitos que te puedes dar de vez en cuando, como algún viaje, salidas a comer, al cine, etc. Estos gastos no son malos, lo malo es no planificarlos. Por ejemplo, si quiero salir de viaje, no está mal hacer ese gasto, pero para ello, tendré que poner una fecha, la cual me permita juntar el dinero que voy a necesitar sin necesidad de afectar mi presupuesto.

El error está en comprar los pasajes del viaje de un momento para otro, solo porque están a mitad de precio y no puedes dejar de pasar tal oportunidad, sin tomar en cuenta los gastos que tendrás que hacer una vez que llegues a tu destino.

Gasto con beneficio

El gasto con beneficio es aquel gasto que pondrá dinero en tu bolsillo, básicamente estamos hablando de la inversión, ya que el invertir te genera una ganancia, un ejemplo claro puede ser algún negocio. Al inicio no se ven las ganancias, es más parece que no dejas de gastar, pero una vez que empieza a tomar forma, se van viendo los resultados.

Gasto obligatorio

El gasto obligatorio son aquellos gastos fijos personales y los del hogar, como pago de la casa, alquiler, vestimenta, transporte, comida, etc. Estos gastos no son malos, ya que son los gastos que te permiten mantener una buena calidad de vida, sin embrago, debes saber manejarlos, y siempre priorizarlos.